Casi Nápoles, o cómo así hallamos Pink Floyd bajo Pompeya

St. Agnello, 21 de enero


El objetivo de hoy era visitar Nápoles, y luego seguir hacia la costa Amalfitana. Esta es como un triángulo que entra al mar desde el litoral oeste de Italia del Sur. Es conocida por lo pintoresco y por sinuosa. Tiene un lado norte, con una vía de tren que termina en una ciudad llamada Sorrento,  y el resto, la punta y el lado sur, solo pueden ser visitados en carro o en bus. Nuestro plan era llegar al inicio del lado sur, a Salerno, con tren, y desde allí tomar el bus que recorriese la costa hasta llegar a Sorrento, o mejor dicho, al próximo pueblo, St. Agnello, en donde habíamos reservado un AirBnB desde Roma.   Pues bien, salimos antes de que amanezca, y tomamos el tren hacia Nápoles. Mas, llegando ahí, en información de la estación de trenes nos dijeron que había huelga, y no sabían cómo iba seguir eso. Así que si ese día queríamos continuar viaje, mejor lo hacíamos de una vez. Y nos mandaron el próximo tren hacia Pompeia y Salerno.  Está bien, nos dijimos, y si está Pompeia en el camino, bajemos un ratito y echémosle una mirada. Nos bajamos en la estación correspondiente, y primero desayunamos.  Presumiríamos que un café de estación tiene una oferta modesta, pero nos dimos con una espectacular variedad de pastelería típica. Queríamos un café, desayunar un sandwich, pero hicimos un Tour gastronómico por una variedad de postres que nunca habíamos visto, y que resultaron excelentes. Se hizo evidente porque la gastronomía del sur es tan conocida.

Acto seguido caminamos hacia el sitio arqueológico. Por suerte había en la avenida hacia ahí un sitio de información turística que nos dió muchísima información. Había una ligera llovizna, y nos perdimos un poco (lo cual no es tan fácil, no hay realmente muchas alternativas) pero llegamos y entramos. Estábamos al lado del coliseo, entramos siguiendo el lejano ruido de lo que parecía música rock, y nos dimos con que en las galerías había una exposición ¡acerca de Pink Floyd! Lo que pasa es que la banda hizo un concierto sin público en ese coliseo en los 70, cuya grabación resultó en el disco Live at Pompeii. En un lado de las galerías estaba la documentación de aquel proyecto, a los otros conciertos y discos relacionados. Fotos, vídeo, sonido, una simbiosis muy particular e interesante en esos pasadizos.

 Salimos, y comenzamos a pasear por los vestigios de aquella ciudad. Una urbe detenida en el tiempo, 2000 años atrás. La llovizna era casi continua, pero nos pareció más adecuada que un sol que quizás hubiese negado la melancolía de aquel lugar. 

 
 Total, lo que pensábamos que iba hacer a ser una visita corta, se alargó, inevitablemente. Caminamos horas por el sitio. Cuando al fin, ya en la tarde, salimos, ya nos agarró una lluvia más decente: la gente conglomerada bajo techos, los coches salpicando al pasar, etc. De alguna manera logramos encontrar un paradero de bus que nos llevó hacia la estación, y continuamos viaje hacia Salerno. Vimos en el horario que los buses de Salerno hacia Amalfi y de Amalfi hacia Sorrento salían cada hora. Ya que era mucho más tarde de lo pensado temíamos que nos agarase el anochecer al iniciar la ruta en bus y no viésemos el paisaje. Optamos por bajarnos en una estación antes y agarrar el bus ya en camino, llegamos corriendo al paradero en el momento que llegó el bus, y a la hora de subir nos dimos con que el ticket no se podía comprar en el bus. Pero el próximo pasaba en una hora, ya no veríamos nada. El conductor se apiadó de nosotros, nos permitió subir y dijo en la próxima compramos. En la próxima no había tienda cerca, asi que fuimos de próxima a próxima casai toda la ruta, hasta llegar a un paradero con una cruzando la calle - ¡y el bus nos esperó! Gracias a la amabiliad de este conductor pudimos apreciar la ruta con la última luz del atardecer. Y caramba, era impresionante: la calle serpentea a lo largo de abismos altisimos en cuyas bases rompen las olas, y en ese paisaje están empotrados pueblos y casas suelas. La ruta del lado sur es un sinfin de curvas tan estrechas que en buena parte no cabían dos carros - constántemente teníamos que parar para dejar pasar los que venían y viceversa. Llegamos después de una hora, con la noche, a Amalfi, donde tomamos un café y luego el último bus, de dos horas más, hacia Sorrento. Ahí tomamos el tren hacia St. Agnello, pues el AirBnB estaba a dos cuadras e su estación. Era una sola estación; sin embargo, aún no sabemos cómo, se nos pasó y prácticamente saltamos del tren en la siguiente. El tren de vuelta pasaba en más de media hora, nos dijeron que a pie eran 10 minutos, así que decidimos regresar a pie. Pues bien, fueron como 40 y bajo copiosa lluvia (de hecho, vimos pasar el tren de vuelta), llegamos molidos y mojados (es decir, en estado barro) pasadas las 11 de la noche a un precioso departamento, listos para desplomarnos - lo cual demoró un rato, pues había que saciar el hambre con la ayuda de un café cercano aún abierto.

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