Emulando el Orient Express - con desvíos


Bucarest, 27 de enero




El viaje en tren ha empezado muy bien. Bueno, hemos averiguado sobre los trenes y las posibles rutas, pues nuestro plan es hacer una versión propia de la ruta del Orient Express - de Istanbul no a Paris, sino a Barcelona (pues tenemos que recoger allá las maletas con la ropa caliente para Paris y Berlín, solo estamos viajando con los trolleys). Según averiguamos en Internet, al parecer que no habría conexión por Serbia, debemos abrirnos a Rumania y de ahí pasar por Hungría, Austria, Suiza y Francia para volver a España.


Nos dimos con que en un país no se puede reservar el tren en otro, no podemos reservar con anticipación los trenes siguientes. Averiguaríamos si podíamos tomar el próximo tren llegando ahí, así que estamos enfocados en un destino a la vez.

En Istanbul habíamos a ido a averiguar sobre los posibles destinos y reservas a Sirkesi,  la estación original de donde partía aquel famoso tren. Nos indicaron que solo se podía reservar el tren nocturno que queríamos hasta Sofía, en Bulgaria y de ahí, ya que no podían reservar nada en aquel sistema de tren, ver si podíamos conectar en la mañana con un siguiente tren que fuera hasta Ruse, en la frontera con Rumanía, para finalmente seguir camino hasta llegar a su capital.
Una maratón de trenes, muy variados entre sí en calidad y comodidad, pero logramos hacer todas las conexiones y llegar a nuestro primer destino: Bucharest.

El largo viaje en tren: Partida
El primer tren salía de la estación Halkali en la afueras de Istanbul, una estación muuuy alejada y todavía parcialmente en construcción, pero felizmente ofrecían un bus desde la estación original del Orient Express, así que, técnicamente, empezamos el viaje ahí. Interesante: en el tren a un extremo había un baño normal para nosotros, con inodoro, y al otro extremo el baño era estilo turco:


Teníamos una cabina solo para los dos, así que estuvimos super cómodos, el único problema fueron los controles de pasaporte. Sabíamos que tocaban dos, uno antes de salir de Turquía y otro al entrar a Bulgaria, pero no fue tan sencillo... esta primera noche fueron 4.

El primero, a las 3am, no solo nos despertó. El conductor al vernos sentados en nuestra litera esperando con los pasaportes en la mano que viniesen a revisarlos, nos indicó que el control ¡era afuera en la estación! Así que soñolientos tuvimos que abrigarnos para la gélida noche, dejar nuestro agradable y cálido camarote (abierto, pero sin preocupaciones pues los demás pasajeros también tenían que salir) bajarnos y caminar por un tunel en esta estación desierta a la mitad de la nada para mostrar nuestros pasaportes luego de una cola en una pequeña oficina. Una vez logrado que todos los pasajeros recibiesen su sello, el tren avanzó y se quedó parado por una hora sin mayor explicación, subieron una vez más a hacer un segundo control de pasaportes y finalmente cruzamos la frontera. En Bulgaria vino el tercer control: los pidieron, dijeron "¡ah, Perú!" y se llevaron nuestros pasaportes. Nos quedamos preocupados, pero después de un buen rato volvieron y vimos que se habían llevado los de todos. Antes de otra hora pasamos la segunda inspección de Bulgaria y la cuarta de aquel trayecto, en realidad fue de aduanas pero igual nos pidieron los pasaportes.

El largo viaje en tren: Día 1
El amanecer nos alcanzó en medio de un paisaje precioso. Al abrir los ojos, la primera vista que captó Andres era un idílico valle, con unas cuentas casas rurales de techos de dos aguas repartidas en la margen de un riachuelo, el cual se perdía en un abra entre montañas coronado por el primer brillo del alba. Un cuadro que duró un instante, para ser reemplazado por más y más imágenes. Cecilia se despertó más tarde, viendo un paisaje menos espectacular. 





Esa mañana teníamos un tiempo mínimo para empalmar con el tren siguiente. Debíamos llegar a las 8:50 a Sofia, de donde salía a las 8:55 el único tren del día hacia Ruse, en la frontera con Rumania. Estábamos un poco preocupados: nuestro tren llevaba un buen retraso, y si no alcanzábamos, teníamos que quedarnos hasta el día siguiente, cosa que no estaba en nuestros planes. Casi comenzamos a buscar AirBnB en Sofia.... 


Nuestro tren entró a la estación de Sofia como a las 9:10, con nosotros ya en la puerta con las maletas mirando cuál podía ser el andén que nos tocaba. La estación era grande, pero bastante vacía, solo 2 trenes parados y pocas almas caminando por ella. Saltamos al andén y seguimos a otra persona que salió corriendo, obviamente con una preocupación similar a la nuestra. Pasamos a otro andén, el 7, y ahí, casi perdido al final del andén, estaba un pequeño tren en unos cuantos vagones, esperándonos. 
Parece que felizmente, al ser el veintiúnico tren, nos esperó a todos los que hacíamos la conexión y logramos seguir camino.

Este tren no lo habíamos podido reservar, pero nos confirmaron que podíamos subir con el ticket de Eurrail. Era un tren antiguo, con compartimentos de asientos grandes y agradables.

Los paisajes que logramos ver en este viaje han sido realmente especiales. En el trecho hacia Ruse atravesamos la cordillera de los Balcanes, parte de la de los Cárpatos. Tiene vistas espectaculares, en un trecho inclusive pasamos al lado del Parque Nacional de los Balcanes Centrales.

Teníamos que cambiar de tren en Ruse. Teníamos casi una hora de tiempo. La estación estaba algo vacía.

Salimos a ver la calle - también estaba bastante vacía. Probablemente por ser domingo.

Nuestro tren era pequeño, parecía uno de cercanías, o un metro corto y moderno, e igual estaba inicialmente casi vacío. Sin embargo, recorrió un trecho larguísimo. Primero paso encima del ancho Danubio (después de lo cual hubo una corta revisión de pasaportes).

Luego atravesamos campos inmensos cubiertos de nieve, por momentos sin construcciones y casi sin vegetación hasta donde alcanzaba el ojo - una inmensa nada blanca. 



En Bucarest nuestro anfitrión de AirBnB nos había mandado las instrucciones para llegar al lugar casi como fotonovela. El lugar estaba bastante bonito, y dormimos agotados, y algo aliviados de tener tierra firma bajo nosotros.

Comentarios

Entradas populares