Un tren, otro tren, y un ático

Lisboa, 2 de enero

Lisboa, Día 1
 Mencionamos que llegamos con las justas al tren nocturno? Calculamos que nos quedaban dos minutos de tiempo - llegamos caminando tranquilos al andén en la estación Atocha mientras otra pasajera nos pasaba corriendo, la controladora nos miraba extrañada de que caminásemos tan tranquilos... la calma de la ignorancia. Nos separaron en cabinas para mujeres y para hombres, y si bien eran adjacentes, sufrimos mucho por no poder dormir juntos. Por tal razón, fuimos antes al bar del tren.

De la estación fuimos al AirBnB  que habíamos logrado reservar. La anfitriona, Patricia, muy amable y con algo de sueño por eso de que llegabamos de madrugada, nos permitió dejar las maletas con anticipación. El espacio resultó ser un simpático ático, pero algo gélido. Por suerte lo había equipado con unas cómodas frazadas eléctricas, las cuales no sabíamos si nos iban a electrocutar en sueños - pero nos calentaron.

Durante el día nuestro plan había sido recorrer Portugal con tren, en especial ir al norte, hacia Porto (y tomar allá un Oporto). Nos dimos con que la mitad de la población de Europa había pensado en lo mismo, así que todos los trenes estaban saturados. Hacia el sur también. Así que solo nos quedó ir a la célebre Sintra. También ahí pudimos constatar que definitivamente eso de temporada baja turística era un mito. Las calles de aquel patrimonio cultural parecían la procesión el señor de los Milagros (en la foto no se aprecia la masa).
   
Pero la arquitectura realmente era impresionante. 



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